Silencio después del ruido

Parece mentira en el momento en el que nos hemos sumergido. La tranquilidad en la que estamos inmersos, sobre todo si recordamos lo que hace unos pocos días los medios de comunicación y la clase política vivíamos de primera mano. Idas y venidas de un lado para otro. Atentos a las palabras, a las promesas que tenían que hacer al electorado. El punto final fue el domingo electoral. Y después, todo se acabó, se silenció.

Un asunto que me hace reflexionar y me hace mirar a la Grecia Clásica, a esos orígenes de del mundo de la política, en el que los sabios, filósofos y demás, se reunían para debatir los intereses generales de la ciudadanía. Supuestamente eso debería ser así, pero cada día está más lejos. ¿Por qué opino así? Por algo sencillo. La política actual tiene tintes peligrosos de poder y quien quiera acercarse a él lo hace de manera encarnizada, la lucha del todo por el todo. Nos olvidamos de los intereses generales, que en este caso tal vez sería como abaratar ciertos costes de la vida diara como el pan, la cesta de la compra, la gasolina y derivados. Que los impuestos se conviertan en mejorar la calidad de los ciudadanos, conseguir un mundo mejor con unos parques, aceras, carreteras, bosques, riberas de ríos bien cuidados. Lugares donde los niños puedan jugar sin miedo a clavarse un cristal o que les pase algo. Transitar por la noche sin que ocurra un percance.

Pero eso no es así. Nos olvidamos de las cosas más cercanas para iniciar discursos y disputas más altivas. Las promesas de mejorar la vida de los ciudadanos se las lleva el viento. El político ya no es el mismo. Un político tiene que trabajar todos los días, porque las preocupaciones de las personas están ahí y su deber es solucionársela, tiene que ser quien le ayude a ser un poco más feliz. Sin embargo, pasó el domingo, el lunes, el martes… y se han olvidado de esas personas, esperando a calentar la silla los próximos años. Les han dado la espalda.

Por desgracia, ellos deberían dignificar una profesión que cada día va a peor y la culpa siempre será de ellos. Palabras vacías, silencio después del ruido.

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Acerca de @jtrifero

Periodista. (Zaragoza, 1979). Estudié y crecí en Zaragoza. Me licencié en Periodismo (2004) y tengo un Máster de Gestión de la Información en la Organizaciones (Universidad de Murcia, 2011). Actualmente con el Doctorado sobre Periodismo de Datos y Big Data. Profesionalmente he trabajado en diversos medios de comunicación como Radio Ebro, Cadena SER Fraga y Calatayud, El Pueblo de Ceuta, Punto Radio Guadalajara Popular TV y Cadena COPE Guadalajara, El Faro de Murcia, Radio Águilas y, actualmente, La Opinión de Murcia.
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