Las complejidades del Estado del Bienestar

El Estado del Bienestar tendría que ser algo claro y accesible a todo el mundo, algo universal. Esto que digo podría parecer algo obvio, carente de sentido porque, según la pura lógica, es algo que desde el Estado se garantiza. Puede ser, pero en ocasiones no.

¿Por qué hago esta afirmación? Pues por algo muy sencillo. Me explico. Desde el Estado se vigila para que la Educación, la Seguridad Social y la Sanidad sea un derecho accesible a todos los españoles. Puede que esto se trate de cumplir a raja tabla, no dudo que se luche por ello. Ahora nos venden la “cuarta pata del Estado del Bienestar”: las ayudas a las personas dependientes. Y aquí radica el asunto.

Son muchas las personas que han ido a las instituciones públicas a rellenar el formulario para solicitar esa ayuda, centenares de personas, miles. Gran cantidad de familias que tienen a su padre, abuelo, pariente, en casa porque padece Alzehimer, porque tiene dificultad para andar o valerse por sí mismo, etc. Enfermedades que, aunque no sea un alto grado o porcentaje, sí necesitan de otra persona – en muchas ocasiones de su familia – para poder valerse, porque por ellos mismos no podrían hacerlo. Algo que, personalmente, me parece una crueldad que tiene la vida, pero hay que asumirlo y saber vivir con ello lo mejor posible (de hecho esos padres o abuelos o parientes muchas veces han cuidado de nosotros, y ahora hay que hacer lo mismo por ellos y con la cabeza bien alta, ¡ojo!).

Pero como decía, muchas familias necesitan de esa ayuda, prometida y aprobada por el Gobierno de la Nación. Sin embargo… son demasiadas las trabas que hay por medio, enormes las dificultades. Te dicen que si tiene que tener tanto porcentaje de minusvalía, que necesita ser dependiente a un grado altísimo, que si tal o que si cual… ¡Mierda de burocracia hipócrita! (perdón por la expresión, pero es como lo siento). Me gustaría ver al político de turno que ha aprobado esa Ley cuando la familia tiene que darle de comer a su madre, a su padre, a su familiar, porque no tiene pulso para hacerlo por sí mismo. Que tiene que cambiarle la ropa porque ya no controla el su cuerpo. Que tiene que ayudarle a andar por casa, para ir de habitación en habitación ¡y no te quiero ni contar salir de casa! La cara se les debería de caer de vergüenza a esas personas que prometen unas ayudas y luego, a la hora de la verdad, son tan difíciles de hacer llegar a esas familias que tanto lo merecen y lo necesitan.

Política de hipocresía que juegan con las miserias de las personas.

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Acerca de @jtrifero

Periodista. (Zaragoza, 1979). Estudié y crecí en Zaragoza. Me licencié en Periodismo (2004) y tengo un Máster de Gestión de la Información en la Organizaciones (Universidad de Murcia, 2011). Actualmente con el Doctorado sobre Periodismo de Datos y Big Data. Profesionalmente he trabajado en diversos medios de comunicación como Radio Ebro, Cadena SER Fraga y Calatayud, El Pueblo de Ceuta, Punto Radio Guadalajara Popular TV y Cadena COPE Guadalajara, El Faro de Murcia, Radio Águilas y, actualmente, La Opinión de Murcia.
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