Se consolidan (lamentablemente) la generación JASP

Recuerdo como hace unos años se hizo famoso en un anuncio un slogan que definía a la generación que actualmente está dentro de la treintena. Los JASP, Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados. Entre las características de esta nueva generación destaca la suerte que ha podido tener a la hora de poder formarse. Hemos conseguido tener lo que nuestros padres hubieran deseado. Y son nuestros progenitores quienes han hecho, a base de sacrificio puro y duro, quienes nos lo han dado todo: una preparación académica que antes era muy difícil. Nuestros padres y también gracias al Estado con sus becas nos han permitido ser los más formados. Raro es encontrar un joven que no sea universitario. Y complicado es que un universitario no haya hecho el Eramus. Y tras la Universidad, la especialización, u otra carrera. Todo ello aliñado de las nuevas tecnologías, con quien hemos crecido. Además, los JASP también han roto con lo establecido; con el sota, caballo y rey. Han preferido innovar, optar por nuevas estrategias. Sin embargo, otra y lamentable característica ha sido ser la generación de los milerusitas. Pese a su preparación la remuneración no ha estado acorde, las empresas se han aprovechado del excedente de currículos acumulados en los despachos de recursos humanos para decir que ‘es lo que hay’ o ‘no es el mejor momento’. Especialmente algunas profesiones, donde incluso los sueldos han estado muy por debajo de esos milerusitas llegando a ser estos, irónicamente, precisamente una meta. Ahora se ven engrosando las colas del paro a unos niveles salvajes. Quienes precisamente tienen que cotizar para devolver, a modo de impuestos, el bienestar de nuestros padres cuando merecidamente sean pensionistas. Los JASP tienen que ser conscientes, tenemos que ser conscientes, que nos ha tocado vivir una época en la que, de alguna manera, se cumple la ley de la selva. Sólo sobrevive el más fuerte. Hay que buscar, indagar, seguir formándose, buscar segundas o terceras opciones vocacionales. Y, lo más importante, ser más avispados que nuestro vecino a la hora de encontrar el hueco que hace falta rellenar para poder sobrevivir. Somos los JASP, más que nunca. Más maltratados que antes. Y de alguna manera tendremos que seguir demostrando que valemos y estamos capacitados para seguir adelante y poder devolver lo que nos han dado.

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Acerca de @jtrifero

Periodista. (Zaragoza, 1979). Estudié y crecí en Zaragoza. Me licencié en Periodismo (2004) y tengo un Máster de Gestión de la Información en la Organizaciones (Universidad de Murcia, 2011). Actualmente con el Doctorado sobre Periodismo de Datos y Big Data. Profesionalmente he trabajado en diversos medios de comunicación como Radio Ebro, Cadena SER Fraga y Calatayud, El Pueblo de Ceuta, Punto Radio Guadalajara Popular TV y Cadena COPE Guadalajara, El Faro de Murcia, Radio Águilas y, actualmente, La Opinión de Murcia.
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