Egipto, ejemplo de civismo a la sociedad occidental y ‘desarrollada’

Absorto y anonadado me hallo. Tengo que reconocerlo y decirle a todo un pueblo ‘chapeau’. Todo un ejemplo de comportarse, saber estar y de conseguir las cosas por las buenas. Y es que a lo largo de estas semanas medio mundo hemos mirado con cierto temor a lo que estaba ocurriendo en Egipto. Cómo un se echaban a la calle para pedir a su gobernante que se fuera de una vez por todas del sofá en el que llevaba apoltronado década sí, década también. Toda la sociedad reunida en la calle, pidiendo a Mubarak que se fuera por las buenas. Y tras varios días de presión ciudadana se consiguió el objetivo. Manifestación pacífica al modo yupis años 60 o la Revolución de los Claveles ¬–algo que intuyo e imagino que las víctimas de la LOGSE desconocerán, por lo que recomiendo que les pidan a sus profesores de Historia o como se llame la asignatura que se lo explique–.
Pero la imagen que se me quedará grabada en la cabeza es la que pude ver el pasado sábado por la noche en el 24 horas de TVE –porque hay otras televisiones que hacen las mismas labores que hacía CCN+ y una programación alternativa a la orgía de T5–. Esa imagen era la de los manifestantes repintando las aceras y calles para recuperar el color de los pasos de cebra que habían desaparecido durante las jornadas reivindicativas. Limpiando las paredes que tenían algún grafiti que sólo Alá sabrá qué significa. Dejando las calles limpias, impolutas, como poco dejarlo todo a cómo estaba antes de la movilización. Y los que estaban de celebración lo hacían a golpe petardo y fuegos artificiales, sin más. Abrazándose los unos a los otros.
Sin poder evitarlo he tratado de pensar cómo sería esa celebración aquí, en nuestra querida España. O si quieren en nuestro querido Occidente, en cualquier otro país de los llamados ‘desarrollados’ o ‘primerísimo primer mundo’. Lo primero, las manifestaciones de pacíficas tendrían lo mismo que lo que tengo yo de saber física cuántica. A golpe botellazo, farola arrancada, coche quemado y escaparate reventado. Tirando huevos, harina y todo lo que tengamos más a mano. Lo segundo, la celebración sería al estilo final del Mundial de Sudáfrica. Botellón en mano, cuanto más grande mejor, hasta perder el conocimiento. Pegándonos guantazos los unos a los otros en medio del estado comatoso. Y por supuesto, el día siguiente de conseguir nuestro objetivo, resacón presente, en vez de arreglar nuestros destrozos –más que nada porque no nos acordaríamos y echaríamos la culpa del salvajismo al vecino o a los jóvenes desalmados– exigiríamos que el servicio de la limpieza se espabilara y lo dejara brillante.
Pero bueno, es una pequeña observación de una mente, tal vez, un tanto perversa y tremendista que en ocasiones duda de si nosotros somos los grandes desarrollados. ¿O tal vez no?.

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Acerca de @jtrifero

Periodista. (Zaragoza, 1979). Estudié y crecí en Zaragoza. Me licencié en Periodismo (2004) y tengo un Máster de Gestión de la Información en la Organizaciones (Universidad de Murcia, 2011). Actualmente con el Doctorado sobre Periodismo de Datos y Big Data. Profesionalmente he trabajado en diversos medios de comunicación como Radio Ebro, Cadena SER Fraga y Calatayud, El Pueblo de Ceuta, Punto Radio Guadalajara Popular TV y Cadena COPE Guadalajara, El Faro de Murcia, Radio Águilas y, actualmente, La Opinión de Murcia.
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