Luego nos tocará llorar

Está claro que cuando se dice que el hombre es el único animal que tropieza con la misma piedra dos veces es por algo. Y ojo, no sólo dos veces, ni tres, ni cuatro, sino que pese a tener ojos somos ciegos diría yo.
Todo esto viene porque el pasado fin de semana, aprovechando el sol y las fechas en las que estamos, me hice con mi toallita, bañador y nevera para pasar el día en Águilas, más concretamente a Cope (ya dije la semana pasada que iba a comprobar in situ una imagen de mi infancia, la de un lugar medio desértico, bello como pocos y lleno de una posible historia real o ficticia que le daba mayor grandeza al entorno). La cuestión es que antes de dirigirme a mi destino previsto pasé por la entrada de la rambla, la del Baladre y del nuevo bloque de cemento blanco del palacio de congresos. Pero la imagen buena la tenía justo a ambos lados, ni uno ni dos ni tres ni cuatro sino que unos cuantos automóviles más estaban allí aparcados. En la ramblica tan maja que hace 11 meses se organizó un pifostio como pocos. Como si nada. Pegados al cartel de prohibido aparcar, como si no fuera con ellos.
Es cierto que a esas horas, a mediodía, si empieza a llover puedes tener un margen de maniobra (si te da por pensar que si la cosa se pone un poco turbia tu coche puede correr peligro real). De hecho, la consecuencia de que a los coches les diera por bucear fue porque ocurrió de madrugada. Pero me apuesto lo que quieran a que a esas horas en las que las estrellas cubren el mar y hacen de la inspiración de los jóvenes poetas en busca de sus presas, también habrá vehículos de cuatro ruedas junto a las señales.
Y en esto que tiene el verano, con el tiempo un tanto loco y tormentas inesperadas, siempre está la posibilidad de que empiece a caer primero cuatro, luego ocho y dieciséis gotas para, de pronto, el tormentón del año. Y los cochecitos… pues de nuevo visitando a los peces. Esos conductores clamarán al cielo y jurarán en hebreo, cuando la negligencia y la culpa es de quien lo ha dejado allí, porque hay que ser un poco estúpido por aparcado junto a un cartel que te avisa de que está prohibido por estar en una rambla. Aquí las autoridades también tendrían algo que decir y hacer; y los llamados Pitufos o Policía Local.
¡Ah! Habrá que estar atentos de lo que ocurre para el puente de la Virgen de agosto, fecha en la que además de los espectaculares fuegos artificiales también es típico las decenas de coches a cada lado de la rambla.

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Acerca de @jtrifero

Periodista. (Zaragoza, 1979). Estudié y crecí en Zaragoza. Me licencié en Periodismo (2004) y tengo un Máster de Gestión de la Información en la Organizaciones (Universidad de Murcia, 2011). Actualmente con el Doctorado sobre Periodismo de Datos y Big Data. Profesionalmente he trabajado en diversos medios de comunicación como Radio Ebro, Cadena SER Fraga y Calatayud, El Pueblo de Ceuta, Punto Radio Guadalajara Popular TV y Cadena COPE Guadalajara, El Faro de Murcia, Radio Águilas y, actualmente, La Opinión de Murcia.
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