Para una Europa fuerte: marca única, mismos problemas y soluciones conjuntas

En los últimos meses estamos viendo diferentes discursos y posturas en cuanto a lo que debe hacer Europa para frenar la crisis. Sin embargo, vemos que aquí la voz cantante sólo la tiene un país, Alemania con su Angela Merkel todopoderosa como líder de la Unión Europea. Ella, y nadie más, es quien decide de motu  proprio las obligaciones del resto de países, independientemente de sus características, de las políticas económicas y empresariales, de los sectores por los que apueste cada país… Para Merkel eso es lo de menos, lo que importa es lo que ella piensa y punto en boca.

Quizá eso pudiera ser una actitud democrática si los europeos la hubiéramos elegido para presidir la UE, pero no ha sido así. Europa tiene un máximo responsable que es José Manuel Durao Barroso. Y si no es, al menos cobra por serlo, por lo tanto debería imponerse. Así, da la sensación que su actitud es poco democrática si el resto de líderes dicen que no están a favor de las políticas de austeridad que ella promulga, incluido Barroso.

Por eso, si Europa quiere ser fuerte tiene que hablar Europa y no un país. Para ello, la UE tiene que tener competencias vinculantes que todos tienen que respetar. Si queremos jugar con las mismas reglas y con las mismas fichas, entre esas competencias la más importante es la de la política económica y fiscal. Que sea Europa quien decida cómo se deben hacer las cosas y, por lo tanto, ciertas competencias en esta materia que tienen los países, las autonomías y los ayuntamientos cederlas a la UE.

Si no miren a Estados Unidos. Allí no sale un estado a decir qué es lo que tienen que hacer el resto. Es el gobierno de EE.UU. y la Reserva Federal quienes deciden lo que hay que hacer. Y si en cierto momento hay que imprimir billetes, aunque no le guste a un estado, si es lo que decide el órgano soberano, se hace.

Por ello, habría que entender a Europa como una empresa, como una marca única. Si quiere ser fuerte y competitiva tiene que tener autoridad suficiente para decidir qué hacer y no callar ante lo que dice una filial (en este caso Alemania). Europa ha de entender que los problemas que afectan a un país o varios, perjudican al conjunto, todos los países como miembros de la UE y de la moneda única tienen que aceptarlo y acatar porque lo que le funciona a uno no quiere decir que sea lo bueno para el resto.

Si queremos una Europa unida tiene que ser ella quien decida. De lo contrario, o bien las decisiones son por consenso de todos los países miembros o que la moneda única desaparezca. Lo que nunca  se ha visto es que una parte de una empresa le cante las cuarenta a la empresa matriz y quiera mandar por encima de todos.

Para salir a flote todos tienen que remar mirando al mismo rumbo, pensando en común, en el conjunto.

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Acerca de @jtrifero

Periodista. (Zaragoza, 1979). Estudié y crecí en Zaragoza. Me licencié en Periodismo (2004) y tengo un Máster de Gestión de la Información en la Organizaciones (Universidad de Murcia, 2011). Actualmente con el Doctorado sobre Periodismo de Datos y Big Data. Profesionalmente he trabajado en diversos medios de comunicación como Radio Ebro, Cadena SER Fraga y Calatayud, El Pueblo de Ceuta, Punto Radio Guadalajara Popular TV y Cadena COPE Guadalajara, El Faro de Murcia, Radio Águilas y, actualmente, La Opinión de Murcia.
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