Los asesores políticos no saben comunicar, los profesionales sí

Fuente: telegraph.co.uk

En los últimos tiempos estamos viendo cómo la política y la comunicación son dos conceptos que se asemejan más al agua y el aceite, en vez de estar fusionados. Quizá el principal problema se deba a la forma de confeccionar los equipos de comunicación. Vemos como las personas elegidas para dar forma a los discursos y hacer una declaración oficial responden a un perfil erróneo de ‘personal de confianza’. Erróneo porque se olvidan de lo más importante, lo que deberían haber hecho es elegir a personas que sepan de comunicación. Cuando un político suele escoger a personas de confianza éstas normalmente son aquellos que han estado respaldando sus decisiones. Estuvieran más o menos acertadas. Que piensan en su misma línea. He ahí el error.

La comunicación es mucho más que decir las cosas sin más. Una persona que se dirige a un público (ya sea ciudadanía, votantes o en una empresa trabajadores o clientes) lo que tiene que hacer es transmitir credibilidad, cuidar la manera de decir las cosas. El cómo y el qué. Tanto las formas como el contenido. Para ello hay que rodearse de personas que sepan precisamente de estos asuntos, o lo que es lo mismo, profesionales. En este sentido, lo que menos debe preocupar a un político a la hora de contratar a un equipo asesor en esta materia es si esas personas son de confianza, si están siempre de acuerdo con lo que dicte el mandatario. Que no se preocupen por ese motivo, si la parte contratante paga y hace caso a los contratados, en este caso a los que saben de la materia, ese problema estará resuelto. No hay mayor fidelidad que la contractual y la que está al día a fin de mes, más en esta época (de hecho recodemos que siempre se ha dicho que la amistad y los negocios nunca casan. Pues aquí pasaría lo mismo, el que nunca objeta a la postura del que manda quizá no esté asesorando bien).

Una vez aceptada esta idea de que el que baila el agua no siempre acierta en comunicación, tenemos que pasar al siguiente nivel, la confección de equipos. Aquí, desde mi punto de vista, tienen que estar presentes dos tipos de personas completamente opuestas. El yin y el yang. La noche y el día. El motivo es muy sencillo, hay que saber los pros y contras de toda decisión que se quiera comunicar y qué mejor que alguien que se pueda postular a favor y otra en contra. El objetivo es muy sencillo, anticiparse a lo que pueda criticar el contrario (desde el punto de vista empresarial la competencia). Además, en un momento político como es el actual en el que la mayor parte de las decisiones que se están tomando causan gran malestar en la población, la comunicación es esencial. No valen discursos en los que se digan frases que impacten a modo de eslogan y que a su vez están vacías de contenidos o van a ser incongruentes con lo que se piensa o se hace. Por ejemplo, no vale decir en el discurso de investidura, el más importante de tu mandato, que se llamará “al pan, pan y al vino, vino” y luego no hablar de crisis, rescates, recortes o impuestos. O lo que es lo mismo, hemos dado nada más empezar un lema que agrada al público y que en poco tiempo ha chocado varias veces contradictoriamente con lo que se hace.

Un equipo de comunicación tiene que saber qué es lo que ocurre a su alrededor, tiene que saber qué es lo que piensa la calle, el ciudadano (el cliente, empresarialmente). Con ello ha de saber afrontar lo que el gobernante quiere hacer. Así, o bien se deja la comunicación total en ese equipo de profesionales quedando la parte política y gubernativa en manos de los políticos, o bien se aceptan las normas y las formas que los profesionales decidan. Entre ellas lo que se dice y cómo se dice.

Tal vez todo esto se vea complicado en nuestra sociedad. Quizá, este razonamiento responda más a una concepción del binomio comunicación-política (o empresa) que esté más cerca de los guiones de Aaron Sorkin. Aunque por intentarlo no pasaría nada, porque de lo que sí estoy seguro es que hoy por hoy las cosas desde este punto de vista no están funcionando bien.

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Acerca de @jtrifero

Periodista. (Zaragoza, 1979). Estudié y crecí en Zaragoza. Me licencié en Periodismo (2004) y tengo un Máster de Gestión de la Información en la Organizaciones (Universidad de Murcia, 2011). Actualmente con el Doctorado sobre Periodismo de Datos y Big Data. Profesionalmente he trabajado en diversos medios de comunicación como Radio Ebro, Cadena SER Fraga y Calatayud, El Pueblo de Ceuta, Punto Radio Guadalajara Popular TV y Cadena COPE Guadalajara, El Faro de Murcia, Radio Águilas y, actualmente, La Opinión de Murcia.
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2 respuestas a Los asesores políticos no saben comunicar, los profesionales sí

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Javi dijo:

    Totalmente de acuerdo.

    El problema es que no tienes claro el objetivo de la mayoría de los políticos. Los políticos no llegan a políticos para comunicar bien, para hacer las cosas lo más correctamente posible, etc. Los políticos tienen como principal objetivo dar trabajo a los numerosos allegados que tienen, a sus aduladores, a gente del partido, etc. Y como estos son casi infinitos y los puestos limitados, tienen que colocarlos donde pueden:
    Cargos de confianza (da igual que sea en prensa, como secretario, de asesor…), diputado provincial, directo de tal o cual…

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